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¿Trotar o caminar?

Las dos son actividadespara escaparle al sedentarismo, pero tienen sus ventajas y desventajas. ¿Cuál es tu forma de ponerte en forma?

Medias de algodón y buenas zapatillas, dos indispensables para salir a andar.

Medias de algodón y buenas zapatillas, dos indispensables para salir a andar.

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  • Por Josefina Edelstein 11/04/2011 19:00

    Como mínimo, una vez al año, la mayoría de la gente se dice a sí misma que no hace ejercicios porque no tiene tiempo ni posibilidades de ir al gimnasio. Pero esos pretextos carecen de sentido cuando tenemos pies y piernas para caminar, trotar o correr al menos media hora al día.
    Con estos ejercicios básicos, sencillos y económicos, nos ponemos a salvo del riesgoso grupo de los sedentarios y mejoramos nuestra calidad de vida.

    Los beneficios físicos y anímicos son muchos: se controla la presión sanguínea y disminuye la frecuencia cardíaca en estado de reposo. Aumenta el número y tamaño de las mitocondrias, que son las encargadas de producir el 90 por ciento de la energía que necesitan las células. Mejoran los mecanismos de producción y remoción de ácido láctico. Los huesos pierden menos minerales y, por lo tanto, se fortalecen. La actividad física mejora los depósitos de glucógeno en el hígado y esto permite regular el nivel de glucosa en sangre. Con un plan de entrenamiento, la capacidad aeróbica puede incrementarse en un 20 por ciento. El aparato digestivo trabaja mejor, porque disminuye la secreción gástrica y mejora el ritmo intestinal, indispensable para quienes tienen problemas de constipación.

    Mente y espíritu también agradecen cuando uno se pone en movimiento, ya que la actividad física genera endorfinas que mejoran el humor, el funcionamiento del cerebro y reducen los corrosivos efectos del estrés. Y si les sumamos una buena alimentación, uno no tardará en perder grasa y atenuará bastante las marcas de la celulitis.

    Beneficios a medida
    ¿Qué será mejor, trotar o caminar? En gran parte, depende del estado de salud con que se arranque, del tiempo de inactividad y de lo que uno tenga ganas de hacer, porque de nada sirve proponerse trotar si no te gusta.

    Sin embargo, es muy probable que con un entrenamiento constante, el propio cuerpo pida más y ese será el momento de pasar a otro tipo de ejercicios.
    La caminata es el tipo de actividad que no tiene contraindicación y que se recomienda para todas las edades e, incluso, con nulo entrenamiento.
    Se puede comenzar con 15 minutos a media hora y siempre hay que fijarse como meta que la actividad resulte placentera y no genere fatiga.

    Después de dos semanas, “lo ideal es caminar distintas distancias en diferentes lugares y con diversos ritmos”, indica la entrenadora personal Claudia Calzolari.

    La cantidad de calorías que se queman durante una caminata está en relación con la distancia, la velocidad y el tiempo registrados. “Por lo general, se quema 1 kcal. por kilo de peso por kilómetro andado; es decir, una persona de 60 kilos quema 60 kcal. en un kilómetro, aproximadamente”, explica.

    Al trote
    Trotar o correr “es para personas que quieren mejorar su performance o aumentar su entrenamiento para comenzar algún deporte específico”, indica la especialista.

    El trote permite llegar a un nivel aeróbico superior al de la caminata y con él se logra quemar grasas más rápido. Por ejemplo, corriendo 4 kilómetros se pueden perder 240 calorías.

    Sin embargo, esto varía según el nivel de entrenamiento de la persona, aunque, en cualquier caso, Calzolari afirma que “se queman muchas más calorías y grasas trotando a un ritmo parejo de aproximadamente 7 kilómetros por hora, que caminando”.

    El dato es interesante para las personas que caminan desde hace tiempo y quieren mejorar sus resultados físicos, estéticos o deportivos.

    Las personas con algún tipo de entrenamiento consistente pueden comenzar a trotar de 2 a 3 veces por semana, de 30 a 45 minutos, a una velocidad bien tranquila. El otro dato: tienen que intercalar un día de descanso o para realizar un entrenamiento de fuerza para prevenir lesiones. “Esto es fundamental –remarca Calzolari– si queremos aumentar nuestro entrenamiento de forma inteligente”.

    ¿Quiénes no pueden correr? Personas con problemas cardiovasculares, obesidad, sobrepeso, artrosis en rodilla o cadera, problemas en el arco del pie, tendinitis, bursitis, lesiones severas de rodilla, fascitis plantar (inflamación del tejido conectivo que sostiene a modo de cuerda el arco que forma la planta del pie), entre otros inconvenientes. Por esto, una recomendación siempre vigente e importante para toda actividad física es realizarse un chequeo médico previo. Entonces, a ponerse las zapatillas.

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